Publicado: 8 de Abril de 2015

Cuando tenemos paciente o un familiar enfermo que debe pasar muchas horas en cama, en ocasiones oímos decir al médico o las enfermeras que se está "llagando".

Este tipo de lesiones o llagas que aparecen en la piel son el resultado de la mala circulación en zonas determinadas del cuerpo y un exceso de presión en puntos de apoyo tales como codos, sacro, talones, borde de las orejas, etc.

En estas zonas la piel se va sensibilizando y sumado a la pérdida de masa muscular por la falta de actividad física dan lugar a la aparición de las escaras.

Para prevenir la aparición de las temidas úlceras, se recomienda cambiar de postura al paciente al menos una vez cada hora, colocarlo de un lado y otro, realizar masajes a menudo, hidratar mucho la piel sobre todo en las zonas más conflictivas, etc. En resumen una serie de cuidados que aún así  en ocasiones, no son suficientes pues si la convalecencia se alarga, es muy probable que comiencen a aparecer estas lesiones.

La prevención de las escaras es un factor muy importante, ya que afecta de forma negativa al descanso del paciente y de sus cuidadores, son muy dolorosas y difíciles de eliminar una vez que aparecen, por lo que restan calidad de vida y minan la moral de las personas que ya ya sufren por su enfermedad.

Para prevenirlas, es muy probable que el médic@ o o enfermer@ nos recomienden el uso de un colchón antiescaras como apoyo a la hidratación y a los cambios de postura que comentamos anteriormente.

Los colchones antiescaras más utilizados son los de aire alternante. Este tipo de dispositivos constan de una especie de colchoneta hinchable que dispone de múltiples celdas, dando un aspecto de "una caja de huevos" y de un motor que lo va hinchando y deshinchando en ciclos de varios minutos.

La forma de utilizarlo es colocándolo sobre el colchón que ya tenemos en la cama del paciente, dejando la salida de los tubos a los pies de la cama. Se puede colocar la ropa de cama sobre la colchoneta como si de un colchón normal se tratara. Después hay que conectar el motor a corriente y encenderlo. Nuestros motores disponen de regulación de la presión de las celdas, de manera que podemos darle una baja presión mientras dure el descanso y añadirle si por ejemplo vamos a realizar el cambio de pañales, ropa de cama o aseo del paciente, pues nos facilitará la tarea de la movilización.

 Siempre hay que tener en cuenta que la persona encamada se sienta cómoda y asegurar su descanso, por lo que podemos probar con qué presión se siente mejor, cada persona es un mundo.

El motor compresor debe permanecer conectado a corriente y encendido mientras el paciente se encuentre en la cama, de este modo, el colchón va hinchando y deshinchando celdas de manera automática permitiendo el alivio de la presión en diferentes zonas del cuerpo.