Publicado: 8 de Abril de 2015

El andador es una estructura metálica que rodea al paciente para proporcionarle estabilidad al caminar.

Un andador proporciona mayor estabilidad y apoyo que una muleta o bastón, no sólo por la estabilidad que proporcionan, sino porque, en muchos casos, proporcionan una  mayor tranquilidad psicológica. 

A continuación daremos algunas pautas que les ayudarán a elegir el más conveniente para el usuario.

Existe una amplia variedad y tipología de andadores, así como distintos tipos de apoyo

(tipo muleta, con apoyo de antebrazo, apoyo axilar, arneses de sujección…)  y es importante elegir el más adecuado a cada paciente, para garantizar un máximo de funcionalidad.

 Un primer grupo de andadores son los que no llevan incorporada ninguna rueda o también conocidos como andadores de pasos. Si bien este tipo de andador ofrece mucha estabilidad al caminar es de todas las ayudas a la deambulación la que más perturba el ciclo normal de la marcha, ya que se debe levantar y mover a cada paso, de esta forma requiere mayor energía para su uso.

Bien es cierto que al proporcionar mayor estabilidad, ya que el andador rodea al paciente, es el más adecuado para pacientes en los que esta necesidad sea obligada.

 Un segundo grupo lo forman los andadores con dos ruedas delanteras y dos conteras (gomas traseras). Las ruedas facilitan la marcha, al no necesitar levantar el andador, y ayudar a que éste se deslice, pero las conteras dan estabilidad y un ligero freno para pacientes que necesitan bastante base de sustentación.

 Otro grupo de andadores de cuatro ruedas o rollator son especialmente indicados para su uso en exteriores y están provistos de cuatro ruedas y algún sistema de frenado (por simple apoyo del usuario o con dos frenos en las manetas del andador que debe accionar el usuario).  Este último tipo de andadores es más adecuado para pacientes que tengan la capacidad de presionar las manetas con la fuerza y agilidad suficientes.

 Los andadores de cuatro ruedas suelen tener un asiento, que permite al paciente sentarse a descansar, y en ocasiones una barra de seguridad que impide que el paciente pueda caer hacia atrás cuando se sienta.

 Si el usuario necesita de un gran apoyo a la estabilidad existen caminadores que están complementados con apoyo axilar y arneses de sujeción a nivel pélvico y que tienen una mayor base de sustentación para que evitar la caída del paciente.

 El apoyo, como hemos comentado anteriormente puede realizarse también en el antebrazo, para aquellos pacientes que no puedan realizar el apoyo normal en las manos.

Cualquiera que sea la modalidad de andador elegida es importante ajustar el mismo a la altura necesaria para el paciente. Para ello, colocaremos al usuario de pie con los brazos descansando en una posición relajada a los lados. Cuando se utiliza el andador, los codos deben estar ligeramente flexionados  (aproximadamente unos 20 º  de flexión de codo).  Este adecuado ajuste permite que la persona apoye aproximadamente la mitad de su peso. Si los brazos no se doblan en un ángulo cómodo, el paciente soportara demasiada tensión en los hombros y la espalda.

Asegúrese de que cualquier tipo de ayuda a la movilidad esté bien adaptada bien cuando camina.