Publicado: 30 de Marzo de 2015

Cómo usar las muletas correctamente:
Las muletas son instrumentos que proporcionan apoyo al caminar, tras haber sufrido una lesión (esguince, fractura, lesión en el tobillo, rodilla…) o tras hacer pasado por una operación. Dependiendo de lo ocurrido, necesitaremos 1 ó 2 muletas para ayudarnos a desplazarnos y apoyar el peso corporal durante más o menos tiempo.
Regularlas y utilizarlas correctamente puede acelerar la curación de ciertas lesiones, al verse reducida la carga que ejercemos sobre los tejidos daños. Las muletas también pueden ayudar a una pronta recuperación de la movilidad, prestándonos apoyo al caminar y haciendo que, poco a poco, vayamos cogiendo confianza.
Recomendaciones para el uso de muletas:
Asegurarse de que no existe ninguna lesión en las extremidades superiores y que puede agravarse con el uso de muletas.
Ajustar la altura de las muletas para que el codo se encuentre en una ligera curva y la espalda esté recta.
Si no se puede apoyar la pierna lesionada, regular la altura para que la muleta se sitúe por encima de la cadera y permita que los brazos al caminar estén rectos y los hombros estén elevados y rectos. Así se evitará echar el cuerpo hacia delante y apoyar la zona dañada.
Si se puede apoyar ligeramente la pierna lesionada, las muletas favorecerán la marcha normal y ayudarán a soportar el peso del cuerpo. La marcha debe ser normal, evitando ir a la pata coja o inclinaciones del cuerpo hacia delante.
Si solo caminamos con una muleta, la muleta deberá situarse en el lado contrario de la piernas afectada. Esto disminuirá el esfuerzo de la zona en proceso de recuperación.
Seguir todas las pautas establecidas por tu traumatólogo o fisioterapéuta en cuanto al ritmo de marcha y proceso de recuperación.