Publicado: 15 de Mayo de 2015

Queremos poner todas las facilidades posibles para que la vida sea más cómoda, y el reposo más llevadero.

Somier:
En primer lugar, la cama del paciente es lo más importante. Debemos tener en cuenta que, al estar encamado, necesitará ayuda para incorporarse; además, al pasar tantas horas en la misma posición éste querrá cambiar de postura, incorporarse, modificar la altura...
Lo ideal para estos casos es un somier articulado. Con un mando sencillo de utilizar, se podrá modificar el ángulo de posición y la posición del paciente sobre la cama. Estos somieres tienen una estructura muy resistente y sólida, con materiales de alta calidad ideales para cumplir con su función. Existe la posibilidad de seleccionar somieres con carro elevador o articulados que regulen la posición del paciente sobre el colchón. Pueden ser fijos o con ruedas, para transportar al paciente o si la cama va a permanecer en la habitación todo el tiempo.
Colchón y cojines:
Un colchón que es aún más importante que el somier. En casos extremos la persona encamada no puede moverse durante la recuperación, por lo que aparece el riesgo de aparición de úlceras o escaras, o de problemas de circulación sanguínea. En estos casos, un colchón antiescaras es la opción más inteligente. También podemos utilizar cojines antiescaras, que ofrecerán protección contra úlceras en zonas concretas del cuerpo.
Existen varios tipos de colchones antiescaras: con sistema de celdas, de espuma viscoelástica, de aire... lo importante es que se adapte bien al somier y a las características del paciente. Los de aire suelen ser más flexibles, los de espuma viscoelástica se adapta al 100% a la anatomía del paciente... hay una amplia variedad de modelos para seleccionar. Lo mismo ocurre con los cojines, que existen de varios modelos dependiendo del gusto o necesidades del paciente.
Barandillas:
Para una mayor seguridad, al somier se le pueden acoplar barandillas de seguridad para evitar que, en un descuido o movimiento brusco externo, el paciente pueda caer de la cama. Son fáciles de instalar, y pueden ser abatibles, telescópicas, plegables... todo depende de las necesidades del paciente y las características de la cama.
Otra de las adaptaciones más útiles para los usuarios son los asideros, una estructura robusta que se coloca de forma similar a las barandillas. Sirven de ayuda a la persona que está en cama para incorporarse y acostarse, además, en algunos casos pueden evitar caídas.