Publicado: 24 de Diciembre de 2015

Una escara o úlcera por presión, es una lesión más o menos profunda en la piel, provocada por una excesiva y prolongada compresión de los tejidos, entre el cuerpo del paciente y el plano de apoyo (cama, silla de ruedas, sillón...). Esta presión excesiva puede hacer que la sangre deje de circular correctamente y provocar la úlcera por presión.

La escara puede presentarse de diversas formas: desde una pequeña mancha de color rojo que dura más de un día, pasando por un endurecimiento de la piel, hasta una herida, más o menos profunda que puede llegar a alcanzar el músculo o el hueso en los casos más graves.
Cuando una escara aparece, puede ser el resultado de una falta de movilidad y/o por una enfermedad crónica.
Estas úlceras por presión suelen localizarse con más frecuencia en la zona sacra, las caderas, los talones y las tuberosidades isquiáticas, ya que son las zonas del cuerpo que tienen más rozamiento con el lugar de descanso.
Los cojines antiescaras reducen la presión de apoyo y permiten una mejor circulación de la sangre en la piel, con el fin de contribuir a la prevención de la úlcera.

Vamos a ver una forma sencilla de escoger el cojín antiescaras que más se adapta a la persona que lo necesita, para ello tendremos que tener en cuenta la movilidad de la persona que lo va a usar y su estabilidad. Los ordenaremos de mayor a menor movilidad y estabilidad del usuario.

- Bajo a medio: para usuarios sin trastornos de la estabilidad y con movilidad. Podemos escoger entre un cojín de espuma, cojín de gel o un cojín de gel viscofluido.

- Medio a elevado: para usuarios con trastornos de la estabilidad y movilidad reducida. Un cojín de espuma viscoelástica ergonómico. 

- Medio a elevado: para usuarios con trastornos de la estabilidad sagital y movilidad reducida. La mejor elección es un cojín de espuma viscoelástica con tope pélvico.
- Elevado: para usuarios sin trastornos de la estabilidad sagital e inmovilizados. Cojín de aire de celdas con una válvula. Los hay de distintas alturas y medidas.

- Elevado: para usuarios con trastornos de la estabilidad e inmovilizados. Escogeremos un cojín de aire de celdas con dos válvulas. Aquí también podremos elegir entre distintas alturas y medidas.

Cada usuario tiene un riesgo de escaras que lo diagnosticará un profesional, hay un cojín antiescaras que se adapta a cada nivel de riesgo, así que podemos clasificar los cojines antiescaras en varios niveles. De menor a mayor riesgo tenemos.

- Nivel 1. Cojín de prevención para pacientes con riesgo bajo o moderado de aparición de la escara (volvemos a recordar que siempre deberemos contar con el juicio clínico de un profesional). Tenemos los cojines de aire no motorizado, que no sea de celdas deformables individualmente y los cojines mixtos constituidos por una espuma y un elemento en gel.

- Nivel 2. Cojín de prevención para pacientes con riesgo de aparición de escara de moderado a elevado, sin simetría de apoyo y sin riesgo de deslizamiento hacia delante. Hablamos de un cojín de espuma viscoelástica con memoria de forma.

- Nivel 3a. Cojín de prevención para pacientes con riesgo de aparición de escaras de elevado a muy elevado y/o con riesgos específicos de escara isquiática, sin asimetría de apoyo. Se trata de un cojín de aire motorizado con celdas deformables individualmente, con una sola válvula.

- Nivel 3b. Cojín de prevención para pacientes con riesgo de aparición de escaras de elevado a muy elevado y/o con riesgos específicos de escara isquiática, sin asimetría de apoyo. Cojín de aire motorizado con celdas deformables individualmente, con dos válvulas.

Tenemos que hacer hincapié en que el uso del cojín antiescaras de aire no es suficiente para la prevención de las úlceras por presión, hay otras recomendaciones que son indispensables:
- En caso de incontinencia urinaria, cambiar las protecciones regularmente.
- Cambiar al usuario de posición con frecuencia (al menos cada dos o tres horas).
- Observar diariamente el estado de la piel.
- Extremar la higiene de la piel.
- Alimentación equilibrada, adecuada y suficiente.
- Mantenerse hidratado, bebiendo regularmente.